el mito de icaro y dedalo

La mitología griega es algo que a lo largo de los años se ha ido conservando ya que a pesar de saber que no es cierto la historia que se encuentran en ella son realmente interesantes y dan explicación a muchos hechos naturales. Uno de sus mitos de la mitología griega es el conocido mito de Ícaro es seguro que os suena. Es una historia con final triste y que comienza con la construcción del laberinto de Creta que según decían albergaba al minotauro. La persona que construyó este laberinto fue Dédalo y su hijo Ícaro.

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Cuando el laberinto estuvo terminado lo encerraron en una torre. Ambos intentaron escapar pero era complicado porque vivían en una isla y el rey Minos lo tenía todo controlado. Había un elemento que no era controlado y era precisamente el aire. Dédalo pensó en una forma escapar y era fabricando unas alas para poder escapar de la isla. Estas alas las hizo con plumas y cera y ambas se asemejaron a las de un pájaro.

Dédalo probó las alas y confirmó que podía volar con ellas por lo que le dio un par a su hijo Ícaro y le dijo que no volara muy alto ya que no servían para volar muy alto porque el sol podría destruirlas. Ambos empezaron a volar y tenían que mantener una altura media. Todo fue bien hasta que Ícaro empezó a volar más y más alto por lo que pronto empezó a tener problemas ya que estaba cercano al sol por lo que la cera de las alas se derritieron y cayó al mar.

Su padre llegó a salvo según se cuenta aunque hay otras versiones que dicen que ambos escaparon en un barco. Las leyendas tienen su parte de verdad de su parte de mentira. De todos modos está leyenda mito nos deja una enseñanza ya que no debemos aspirar a lo que no podamos llegar ya que es mejor estar a un nivel medio e intentar volar a lo más alto con mucho riesgo. Es sin duda un mito realmente interesante.